relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Construir la democracia

Congreso Nacional de Brasil. Oscar Niemeyer. Hormigón. 1960. Brasilia. Brasil
Oscar Niemeyer tuvo su gran oportunidad en 1956, cuando Costa planifica de la nada la nueva capital del Brasil, que recibirá el nombre de Brasilia, y le encomienda el proyecto de distintos edificios públicos que se habrían de construir en el centro de la ciudad. El palacio del presidente (Palacio de Alborada), el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo y la Catedral serán obras suyas, inauguradas en 1960. Antes, en 1952, Oscar Niemeyer ya habia trabajado con Le Corbusier en el rascacielos de las Naciones Unidas de Nueva York, el cual, por cierto, tiene una gran similitud de diseño de las dos torres paralelas que vamos a comentar dentro del edificio que estamos viendo. Con Le Corbusier mantuvo una larga relación, dado que compartía con él una honda preocupación social (Niemeyer era y sigue siendo comunista) y un gusto especial por la utilización múltiple del hormigón, aunque siempre intentó dejar claro que él no era partidario de las formas ortogonales del racionalismo funcionalista y sí de las lineas curvas.
Congreso Nacional. Niemeyer. 1960
El Congreso Nacional o Parlamento de Brasilia, que estamos viendo, es un edificio múltiple en el que la horizontalidad dominante se compensa con los dos rascacielos paralelepipédicos, tan próximos entre sí que se unen por un pasadizo intermedio, que les da forma de H. Estas dos torres servirán para oficinas y parecen dibujar la forma de un Hombre erguido, firme y seguro. Además, en la horizontalidad del conjunto inserta dos cúpulas complementarias, una convexa, para el senado, y una cóncava, para la asamblea o congreso de los diputados, y una rampa que conduce a la terraza superior. El cierre del frente con un ventanal corrido alude a la necesaria transparencia de la democracia, mientras que las dos cúpulas complementarias del sistema bicameral brasileño se acomodan a la forma ultrasemicircular de los hemiciclos internos, de acuerdo con los presupuestos funcionalistas que establecen la correspondencia necesaria entre forma y  función. Por cierto, la luz cenital ilumina directamente a los diputados, lo cual es funcional y a la vez muy significativo, porque inserta al edificio en la naturaleza y porque habla de la relación de este espacio con el Panteón de Roma, como ilustre precedente de su forma y del material constructivo que constituye el armazón del edificio: El hormigón.
Para terminar, sitúa una rampa en el centro, justo a la altura del arranque de las torres y en el lado opuesto. Esta rampa es un elemento extraño porque no conduce al interior y sí a la terraza, después de arrancar del nivel de un pequeño lago que produce un efecto especular intesante. En la práctica, la rampa sirve para conectar con el nivel culminante de una pequeña elevación topográfica, una colina construida, en medio de la llanura, para que delimite lateralmente al edificio, como queriendo encastrarlo o enterrarlo. La rampa, por lo tanto, más que un elemento funcional es un elemento significativo, es decir, es una construcción que subraya la idea de que el Congreso Nacional brota de la tierra con la misma naturalidad que satisface las necesidades de los representantes del pueblo brasileño.
En conclusión, el edificio sirve a la democracia y nos habla de ella. Según sus planteamientos, las ideas de las leyes que se crean en las dos semiesferas, en la racional geometría de su mundo ultrasimétrico, brotan de un mundo inferior, de una geología irrepetible. Con ellas se eleva hacia el cielo un Hombre nuevo y fecundo, dos grandes prismas de base rectangular, conectados a la altura de su vientre en el mismo centro de la nueva capital de un país, cargado de esperanza.

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