relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Edificio funcional

Maqueta del edificio de la Bauhaus de Dessau. Walter Gropius. 1925. 
Walter Gropius tiene un papel fundamental en la historia del arte del siglo XX como fundador de "la Bauhaus", la escuela de diseño alemana que nace en Weimar en 1919, se traslada a Dessau en 1925 y que es cerrada por Hitler en 1933, cuando apenas acababa de llegar a Berlín. 
Bauhaus. Fachada. Gropius. 1925.
El objeto de este artículo es hablar de la gran aportación a la historia de la arquitectura de este autor a través de la obra que estáis viendo: el edificio de la Bauhaus de Dessau de 1925, reconstruido recientemente.
Los libros nos hablan de Gropius como si fuera el paradigma de la modernidad en arquitectura. Y lo es. Él resuelve el viejo problema de la oposición entre arte e industria -ese enfrentamiento que llevó a los modernistas a integrar la industria por el uso de los nuevos materiales, y a defender la artesanía frente a la fabricación industrial en serie-, para dar la razón y el dominio a la industria. La arquitectura para Gropius debe de servir para crear una nueva sociedad y debe de integrar todos los avances industriales para construir mejor y más barato. Para entenderlo, hay que tener en cuenta los fundamentos marxistas de su pensamiento y la época histórica que se vive en el periodo de entreguerras, tras la revolución rusa del 17 y con la posibilidad, factible entonces, de su expansión por el resto del mundo. La nueva sociedad debería ser capaz de superar la distinción entre artesano y artista, como pretendía la Bauhaus, y usaría de la arquitectura como actividad integradora de todas las artes. Por eso Gropius desarrollará una arquitectura funcional, es decir, será acérrimo partidario de que la forma siga a la función, de que la arquitectura esté desnuda de decoración, de utilizar los nuevos materiales y de no disimularlos (sinceridad de materiales) y, además, de diseñar con líneas rectas, ortogonales, volúmenes cúbicos que minimicen o reduzcan a cero los espacios construidos inservibles. Una arquitectura de corte racionalista e influida, además, por el constructivismo ruso y por el neoplasticismo holandés. 
Bauhaus.  Gropius. Ala de talleres
Bauhaus. Fachada. Gropius.1925.
El edificio de la Bauhaus tiene una planta en forma de cruz, una cruz que se aproxima, sin quererlo, a la forma de la svástica. Distingue en cada brazo su función, separando el ala de las aulas, del ala de los laboratorios o talleres, del espacio para la administración y de las viviendas para los estudiantes (éstas de mayor altura). El proyecto tiene unidad formal porque todas las formas son prismáticas y porque se utilizan los nuevos materiales (hierro, cristal, hormigón) sin ninguna decoración. La estructura de hormigón armado permite construir un puente de conexión entre las distintas alas, que resulta diáfano en el piso inferior, en el que aparecen tan sólo los pilotes de la estructura. En cada uno de los tres pisos del edificio aparece también un ventanal corrido, lo que acentúa su horizontalidad, nos habla de la utilidad del cristal para la iluminación interior y expresa que la fachada es tan sólo el cerramiento hacia el exterior de la estructura. En la fachada de los talleres, incluso, el ventanal llega a invadir la totalidad de la fachada, anunciando así a Mies Van der Roe, el cual es por cierto, junto a Moholy Nagy, Kandinsky, Paul Klee y el neoplasticista Teo Van Doesburg, otro de los muchos grandes profesores de esta escuela de diseño del periodo de entreguerras.
Cuando miro este edificio y lo comparo con la escuela en donde he estudiado o con el centro en el que imparto mis clases, me doy cuenta de hasta qué punto la huella de Gropius es profunda. Pero si miro a los bloques de vivienda de los años sesenta, setenta y ochenta me doy cuenta de algo más... Gropius y Le Corbusier dominaron en el mundo de la arquitectura en aquellos años por lo que sus desnudas líneas ortogonales reinan a nuestro alrededor. En realidad ambos son los autores intelectuales de la mayor parte de las construcciones de los barrios periféricos de nuestras ciudades y eso los hace grandes, enormemente grandes. 

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