relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Crisis

El peine del viento. Eduardo Chillida. 1977. Acero. San Sebastián.
Foca. Brancusi. Mármol. 1946
Puppy. Jeff Koons.1992
Desde las Venus Paleolíticas hasta 1900, la historia de la escultura ha tenido casi siempre un único tema, el de la figura humana.
Los mesopotámicos, los egipcios, los griegos, los romanos y los hombres medievales o modernos esculpieron sobre todo hombres y mujeres. La leona herida del palacio asirio de Asurbanipal sería la excepción que confirma la regla. Como herencia de la magia de las Venus, algo hay de divino en los hombres que se tallan en madera, se cincelan en mármol o se funden en bronce durante los largos siglos de la historia.
El arte del siglo XX, sin embargo, parece querer romper con ella. Picasso comienza el siglo pergeñando una cabra extraña. Luego el rumano Brancusi nos plantea la escultura como estilización de  formas orgánicas, lo que le lleva a buscar la fuente de su inspiración también en los animales (pájaro, foca). Aunque Giacometti, Gargallo y Henri Moore parecen querer volver al hombre, lo atormentan y lo construyen tan lleno de huecos, que sus obras parecen el canto del cisne de esta temática tradicional de la escultura.
Mamá. L Bourgeois. Acero. 1999 
Serpiente. Richard Serra. Acero. 1996
En los sesenta y setenta, la figura humana se ausenta. Como máximo se esculpen los sexos que se interpenetran (Serrano). Chillida se empeña en la abstracción y en la transformación del paisaje -peine del viento, San Sebastián- y más tarde, en los noventa, mientras Serra nos propone un viaje por el interior de una serpiente, Louise Bourgeois nos muestra una monumental araña (Mamam) y Jeff Koons nos trae a Puppy, un perrito de un tamaño monstruoso, construído con las plantas de mil tiestos de donde brotan infinitas flores de colores.
Finalmente, dejando de lado la abstracción minimalista, el último grito en escultura es "La falla" de Doris Salcedo de la Galería Tate de Londres del año 2007.
El siglo XX con sus dos guerras mundiales, con el horror de los campos de concentración y de las bombas atómicas, con el materialismo imperante que deja en suspenso a todas las religiones, ha perdido su fe en el hombre. El hombre contemporáneo está en crisis y deja que los animales o la misma naturaleza reinen en el universo.
Falla. Doris Salcedo. Galeria Tate. Londres 2007

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