relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

La fuente (II)

Autorretrato como fuente. Bruce Nauman. 1967
Los hombres no tenemos alma. Eso fue un invento de los griegos. En realidad tan sólo somos cuerpo. Nuestro cuerpo en movimiento, nuestro cuerpo como un canon variable que penetra en las fronteras del tiempo. Nuestro cuerpo como un happening perenne. Nuestro cuerpo que se ensucia, se limpia, se llena de tatuajes y se pincha en las orejas o en las manos y los pies... Nuestro cuerpo que aquí sigue un antiguo pensamiento del dadá, Marcel Duchamp. Fue él quien expuso un urinario al que llamó la fuente para recordar a la fuente de Ingres y a la fuente de les Halles, que resumen el diálogo del arte clásico y neoclásico francés. Pues bien yo utilizo el mismo nombre para seguir el mismo juego intelectual, el que hace que el arte actual beba del arte anterior, y sigo también su senda en el sentido de que entiendo que el arte es más bien una labor mental que una labor artesanal. Como Duchamp, desmaterializo el arte, impido que haya un objeto físico que se pueda comprar ni vender. Para eso hago que el arte sea cuerpo. Nuestro cuerpo, aunque es un sólido físico, está fuera del comercio. Nuestro cuerpo representa nuestra identidad. Nuestro cuerpo que concentra nuestra fuerza, nuestro equilibrio y nuestra pasión. Nuestro cuerpo que crece y disminuye, que tiene huecos que se llenan, que se abren o se cierran, es una ocasión para expresar cosas. El autorretrato, además, representa una magnificación del artista. El artista es el vehículo, el sacerdote del arte. Modelamos diariamente nuestro cuerpo con todo lo que hacemos. Podemos expresar nuestras ideas con nuestro cuerpo. Si nuestro cuerpo es el instrumento de la danza y el teatro, también lo puede ser del resto de las artes plásticas. Por eso trabajo mi cuerpo. Este es mi "body art".

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada