relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Universidades

Colegio de San Gregorio (Valladolid)
Universidad de Salamanca
Las universidades fueron gremios de profesores y alumnos para realizar estudios superiores. Como todos los gremios su afán es proteccionista. Los estudiantes son los aprendices que se hacen bachilleres, licenciados  o doctores tras realizar su obra maestra: la tesis doctoral. Los profesores fijan el precio de la matrícula, limitan las plazas docentes y establecen los programas necesarios para recibir los títulos que facultan para el ejercicio profesional. Sin embargo, el poder del saber y de su difusión en los libros es tan grande que, desde el primer momento, las universidades luchan por su independencia contra el poder de los obispos y de las ciudades en donde nacen. Para conseguirlo, los papas y los reyes conceden privilegios y fueros especiales a las primeras universidades, que nacen en el siglo XIII, al tiempo que nace el gótico y las órdenes mendicantes. En las nuevas Universidades de Salerno, París, Bolonia o Salamanca, enseñarán dominicos, como Santo Tomás o San Alberto Magno, y franciscanos, como Guillermo de Ockham, las materias diferentes de los estudios de Teología, Artes (filosofía), Derecho y Medicina.   
Universidad de Salamanca
San Gregorio. Valladolid
Los primeros beneficiarios de este apoyo fueron los propios reyes y los papas, que consiguieron así una implantación en la cúspide de la cultura que les permitiría dirigir a sus reinos y a toda la cristiandad de manera concentrada y ampliamente coordinada y consciente en un mundo disperso por definición como era el de la sociedad feudal.
En España, en el tránsito del siglo XV al XVI, los reyes de aquel estado naciente vieron en el apoyo a la Universidad una fórmula efectiva para imponer su poder. Los Reyes Católicos, por ejemplo, apoyan a Fray Alonso de Burgos en la creación de los nuevos estudios de Teología del Colegio dominico de San Gregorio de Valladolid. Manifestación de ello es el tema de la fuente de La Teología como sostén del nuevo reino (en el escudo del reino sólo falta la Granada que, sin embargo, aparece ya en el claustro, como manifestación de su cronología, previa y posterior a la conquista -1492- respectivamente), en su fachada retablo del gótico final o isabelino. Son rasgos de este arte isabelino su recargamiento decorativo que incluye el arco conopial, los doseletes con tracería, los baquetones erizados de muñones, el motivo heráldico (escudos), los maceros y los bárbaros.
San Gregorio. Valladolid.
Universidad de Salamanca
Carlos I, a principios del siglo XVI se rodea de erasmistas para planificar su desembarco en el Sacro Imperio Germánico y conseguir la corona de la nueva potencia europea, que es la España de sus abuelos, los RRCC, que ha derrotado a su enemiga Francia en Italia (el Gran Capitán). Cisneros, el cardenal regente, será su mentor para conseguir hacer erasmista hasta al Inquisidor General y para crear una Universidad nueva en Alcalá de Henares, especializada en las novedades que suponen los estudios filológicos necesarios para estudiar las sagradas escrituras, sin las interesadas aportaciones medievales, de acuerdo con las teoría crítica de los excesos de la iglesia que mantenían los erasmistas. En este contexto, entre 1520 y 1530, en Salamanca, se construye la fachada para su Universidad. Es también una fachada retablo, recargada de efectos decorativos y con los escudos de España y de los benefactores reyes (los Católicos en el primer cuerpo y el de Carlos I (que orgulloso ha añadido el collar del Toisón de oro de Borgoña al escudo de España) en el segundo. Además aparece el papa en el tercer cuerpo culminante. Sin embargo, aquí hay una novedad evidente. Es la de un nuevo estilo decorativo que viene de Italia, el estilo renacentista, que en España recibe el nombre de plateresco por su semejanza con el relieve menudo de los plateros, y que trae como motivo propio el del grutesco.
Universidad de Salamanca
El grutesco imita las fantasiosas formas (vegetales, animales y humanas) que se encontraron en la decoración de la Domus Aurea de Nerón en Roma hacia 1500, en la excavación arqueológica de un terreno próximo al Coliseo. En la piedra arenisca rojiza de Montemayor de Salamanca esta decoración en bajo relieve es posible y se conserva perfectamente. El grutesco se extiende por los tres cuerpos de la fachada (incluidos los entablamentos) y desborda incluso más allá de los contrafuertes columnas que la delimitan. El grutesco es una forma decorativa, pero su éxito es fulgurante en el primer tercio del siglo XVI. En efecto, San Esteban de Salamanca, el Hostal de los Reyes Católicos en Santiago, el Hostal de San Marcos en León, el Paraninfo de Alcalá de Henares o el Ayuntamiento de Sevilla nos dicen que en su tiempo el grutesco debió de significar algo importante: ¿Qué significó para ellos?
A mi modo de ver, significó la vuelta a lo clásico, a la filología aramea, hebrea, griega y latina en la que se escribieron y se copiaron los primeros textos cristianos. Significó una opción a favor de las doctrinas críticas de Erasmo y en contra a la política de los papas de de Roma, a pesar de que estas doctrinas acababan de producir el estallido de Lutero (1517). Esas razones fueron muy discutidas por la Revuelta de los Comuneros (1520-21), que defendió las leyes y libertades de las ciudades de Castilla y que estuvo motivada por la negativa de éstas a llenar los bolsillos de los electores imperiales, lo cual era condición necesaria para que Carlos llegara a ser emperador. Derrotados éstos, nombrado Papa Alejandro de Utrech, colaborador de Don Carlos, y conseguidos los votos necesarios en la Dieta, el éxito colma las expectativas del rey y llena de grutesco la fachada de la Universidad de Salamanca.
Tanto éxito, sin embargo, se quiebra fácilmente: Lutero se impone en Alemania y es excomulgado (1520), luego sucede el saco de Roma, protagonizado por las tropas imperiales del propio Carlos (1527), y después el emperador empieza a dar marcha atrás en su apoyo a los erasmistas, convoca el Concilio de Trento y deja las manos libres a la Inquisición, la institución represora que perseguirá a Fray Luis en la segunda mitad del siglo XVI y lo expulsará por un tiempo del histórico edificio. Con este cambio en la posición del emperador Carlos, la fachada de grutesco va olvidando su sentido original: el de la vuelta a los textos originales clásicos y el de la lucha contra el dogmatismo de la iglesia católica romana.

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