relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Juan López, un artista de Maliaño.

Obra de Cless sobre la instalación de Juan López
Juan López estudió en el Instituto de Muriedas, éste que ahora se llama "Ría del Carmen". En alguien tan despistado como yo, resulta muy sorprendente recordar su rostro de estudiante delgado, su cabello rizado negro, negro, y una especie de escultura o instalación con cristal o con un elemento transparente, tal vez de metacrilato, que me enseñó hace más de diez años, al tiempo que terminaba sus estudios, en la que figuraba la palabra War=Guerra. Desde entonces ha llovido mucho y él se ha convertido en un artista respetado y polémico. Me alegro de ello, aunque, abusando de su arte, espero que no le moleste que le dedique una modesta entrada, un pequeño artículo de este blog.
Por lo tanto, os enseño la obra que se encuentra instalada en la rotonda de la calle del Sol. Su obra, en realidad, son sólo unos rótulos sobre una rotonda. Es una obra que cambia, que puede decir muchas más cosas que las que está diciendo, porque los rótulos se cambian periodicamente. Es una obra con palabras o con imágenes, auténtica poesía visual con el fondo buscado de la perspectiva del Santander de cada día. A veces escandaliza a sus lectores (como cuando salió en el Diario Montañés aquel texto que decía: "Mucha policía, poca diversión") y a veces los enamora... Él sabe que el arte es una cuestión intelectual y que su propuesta es sólo una parte del hecho artístico, porque él sólo coordina, y por tanto no produce el texto, el contenido, y porque también está la mirada y la reflexión de cada cual, la historia de todos los días, el azar inaudito del tiempo. Por eso, porque la obra está abierta, yo aporto aquí mi mirada y mi reflexión, la que el tiempo modifica, la que busca la verdad e intenta dejar su huella, para sumarme a tu obra, siguiendo de alguna manera el hilo de tu propuesta o bien imitando tu estilo de graffiti anárquico y pulcro, de alta escuela:
"Lo que más me gusta es que los rótulos no señalan direcciones ni sentidos. No señalan ni arriba ni abajo, ni la derecha ni la izquierda. Interpreto que él entiende que en este mundo de hoy la palabra está mediatizada por la ideología, que lo invade todo, y que su obra pretende salirse al margen, o al menos no ser radical, no adoctrinar, no imponer un sentido al espectador. Lo digo porque, bien pensado, el soporte azul no queda justo en el centro y eso deja un espacio mayor hacia la izquierda, ¿verdad? Sin embargo, si lo miramos desde el otro lado, ese cierto desequilibrio, respetable, lógico, ponderado, se invierte, de manera que el cartel es neutral en sí mismo. Es nuestro punto de vista el que es variable. 
Me gusta, además, ese marco circular que nos obliga a girar en su entorno, me gusta la seriación múltiple de los recuadros, me gusta su superposición horizontal, separados por una escasa distancia, y me gusta también su fondo blanco, limpio, cándido, ingenuo, y la uniformidad impersonal de las letras.
Lo que menos me gusta de la obra es su nombre. Me dicen que se llama Carlos, como yo.
Evidentemente, como no he vuelto a ver a Juan desde que salió del centro, hace más de diez años, no albergo ninguna esperanza de tener algo que ver con este nombre. Además en el instituto había otros Carlos que tal vez han sido más relevantes para él, como pudo ser el caso de Carlos Jerez o de Carlos López. Sin embargo, tal vez, aunque conmigo no sacó muy buenas notas, es posible que yo le haya enseñado algo importante, o algo estúpido o significativo que merezca que utilice mi nombre, que es también un nombre múltiple, como sus rótulos. Además, se me ocurre, mi nombre es un nombre de rey y emperador, un nombre de piedra, de origen alemán, al parecer, y el nombre del creador del marxismo. Es posible que Juan conozca a otros muchos Carlos. Gente variable, quizá, que dicen una cosa un día y la contraria otro día. Gente que crea opinión, que sale en los periódicos y la tele, o que escribe un blog de arte como éste en internet. Gente que dice cosas, como sus rótulos, que son verdad o mentira. Gente que merece ser escuchada o ser rechazada. Escuchen lo que dice Carlos y juzguen..."
He visto el interesante vídeo de Vimeo, de Juan López, cuya conexión aparece aquí encima, el cual ha sido premiado por alguna de las más prestigiosas instancias nacionales, y he pensado en que, a las 5.O.5. paso todos los días por la rotonda, escuchando el Help de los Beatles... Os aseguro que día tras día, he seguido con interés la información que me transmiten los rótulos y que, hasta ahora, nunca he necesitado asistencia...

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