relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Significados ocultos

La tasadora de perlas: Jan Vermeer Van Delft. 1665. Óleo Lienzo. 42 por 35cm.  Galería Nacional de arte de Washington D.C.
En el siglo XVII, Holanda es ya mayoritariamente calvinista. El arte se resiente del cambio de mentalidad religiosa, porque con ello desaparece el motor de la cultura medieval que era la iglesia católica y la demanda de aparatosos cuadros de altar para sus templos. Los artistas encontrarán otro mercado entre la nueva y pujante burguesía, aunque a cambio tengan que variar el tema y el tamaño de sus obras. En efecto, el tamaño se empequeñece para que los cuadros puedan colgarse en las habitaciones de las casas y para que sus nuevos temas cristalicen en nuevos géneros pictóricos como el retrato, el bodegón o naturaleza muerta, el paisaje natural o urbano y las marinas, y los cuadros de género, es decir, las pinturas de la vida cotidiana.
Cualquiera diría al contemplar las pinturas barrocas holandesas que su amor por la realidad hizo desaparecer toda la carga de moralina del catolicismo. No, no fue así. La rica burguesía calvinista no era inmoral. Después de tantas persecución, de tanta lucha, los calvinistas mantenían intacto su sentido colectivo y su moral y querían que el mundo del arte lo expresase. En consecuencia, aunque el asunto de estos nuevos géneros sea independiente de las nuevas interpretaciones de la Biblia, lo normal es que en una segunda lectura se descubran símbolos que conduzcan a pensamientos morales ocultos o al menos no explícitos.
En este sentido, resulta interesante el caso de Jan Vermeer Van Delft, un autor que pintó poco, que se casó con una católica y tuvo 11 hijos, y que, después de estudiar en la cámara oscura la óptica de la realidad, pintó con una técnica muy impresionista una serie de estampas hogareñas ante ventanas que introducen una luz lateral en sus casas burguesas -reconocemos las mismas vidrieras, las mismas cortinas y manteles en sus cuadros- con mujeres, sobre todo, que lucen sus vestidos, sus joyas y su mobiliario. El contemplador no avisado entendería que en el cuadro se produce una especie de autobombo social de la clase dirigente por su éxito económico. Pero eso es sólo una parte del contenido.
En el cuadro que estamos viendo, por ejemplo, la mujer parece estar pesando en una pequeña romana unas perlas que tiene sobre la mesa. Su marido, pensamos, podría ser comerciante o artesano. Sin embargo, si nos damos cuenta de que detrás de la joven hay un cuadro que representa el Juicio Final y si reflexionamos sobre el posible sentido de las perlas -que pueden aludir a la pureza, a la fecundidad, a las lágrimas del matrimonio, a las puertas del cielo (que según el Apocalipsis de San Juan están hechas de perlas), e  incluso  representar a Cristo- empezamos a cambiar de idea acerca de la muchacha. De repente la mujer con la romana simboliza a la justicia y la idea del comercio y de la ganancia lícita empiezan a relacionarse con esa mujer joven y dulce, inquívocamente flamenca, con un vientre un poco abultado, en una casa burguesa. El carácter burgués de la habitación y de los vestidos de la joven se modifica por la relación metafórica que se establece con el tema del fondo. Y es que los significados del arte alteran la realidad, la purifican y la llenan de sentido. Sobre todo de sentido moral... Queda por ver, sin embargo, si con su matrimonio Vermeer se convirtió o no al catolicismo y el nivel de síntesis que en su obra existe entre la moral católica y la calvinista. Un buen tema para debate.  

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