relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Fotos de otras

Fotografía de la serie que titula "Untitled Film Stills". 1977-80.
Me disfrazo. Siempre me disfrazo. Soy fotógrafa y actriz, de manera que no me confundáis, esa que estáis viendo no soy yo. Empiezo en donde acaba Warhol, haciéndome fotografías para representar otras mujeres. En mi rostro se ocultan miles de historias. En mis trajes y en mi cuerpo está el cine y la televisión que uno ve desde que nace. Yo reinvento esas imágenes. En mis fotos están todas las películas, anuncios, revistas, cuadros, relieves y estatuas que yo he visto. Mi rostro es una máscara casi siempre inexpresiva en el medio de una historia ajena. Ante tus ojos aparezco al tiempo que comienzo a ser otra persona. La persona que tú te imaginas, pero que yo no soy ni nunca seré. Podría decirse que me oculto en los disfraces de mi rostro y que no me reconozco en lo que veis, y que es ese extrañamiento de mirarse y de no reconocerse el motor de mi búsqueda infantil. Y es que hago, sigo haciendo, lo mismo que cuando era niña ante el espejo del cuarto de mamá. Mirad mi cara enmarcada por vestidos y paisajes que me son ajenos. Nada hay más alejado de un autorretrato que estas fotos mías, que son imágenes distantes, disfraces evidentes de mi identidad. Me llamo Cindy Sherman. Nací en 1954. Envejezco ante mi cámara, haciendo clic.

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