relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Clásicos modelo

El juramento de los Horacios. 3,30m-4,25m. Jaccques Louis David. 1784. Museo del Louvre.
Ante un padre ciego, que en el centro del cuadro sujeta en sus manos las espadas sobre las que se sitúa el punto de fuga, sus tres hijos, los Horacios, hacen el saludo romano. Se conjuran en defensa del honor de la república. Eso es lo más importante, no el dolor de las mujeres sentadas a la derecha, que saben que sufrirán en cualquier caso, porque sus maridos van a luchar contra sus hermanos, los Curiáceos. Son dos grupos a los lados, entorno a la figura central del padre ciego, que se encuentran enmarcados por tres arcos romanos (de medio punto) para hacerlos aún más claros.
La razón de estado es un ideal masculino que está por encima de los débiles sentimientos femeninos. El heroísmo cívico de los ciudadanos es virtuoso si se hace por la patria y si se inspira en los valores racionales de los clásicos, esos que son semejantes a los valores de la ilustración que inspiraron la revolución. Roma fue una república y su gobierno fue un modelo de razón. Por eso nuestra revolución ha de inspirarse en el fondo y en la forma en los antiguos.
La forma también ha de ser clásica para que sea racional. Las obras deben ser diseñadas previamente con un dibujo meticuloso que calcule todos los movimientos para subordinar lo secundario a lo principal y para que cada movimiento esté contrapesado y ordenado con arreglo a los principios de armonía y equilibrio. Un dibujo nítido que exprese con claridad el canon utilizado, una perspectiva rigurosa y un modelado sencillo que haga convincente la sensación de profundidad y de volumen. El color y la luz son valores menores, crean efectos visuales hermosos, sí, pero no sirven para crear un mundo nuevo.

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