relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Virgen inaccesible

Piedad del Vaticano. Miguel Ángel Buonarroti. mármol. 1498. 1,74-1,95 m. Basílica de San Pedro. El Vaticano. Roma.
Es difícil entender esta preciosa maravilla. En el cuento, la bella durmiente espera la llegada de un príncipe que la despierte. En el Vaticano, la bella sufriente esconde su rostro magullado tras un grueso cristal. Inaccesible ya para esos locos que ansían seguir haciendo añicos su pequeña nariz, se ha convertido en una forma escultórica distante, aislada en su cárcel transparente y perdida en la inmensa basílica.
En la cinta que recorre el pecho femenino, figura la firma orgullosa del joven Miguel Ángel, el que intentó resolver los engorrosos problemas de diseño que supuso aplicar a la Piedad el esquema en triángulo equilátero que había inventado Leonardo. El asunto obligó a separar mucho las piernas de la Virgen, a rellenarlas con los espléndidos pliegues ondulados de sus faldas y a utilizar una escala levemente mayor para la madre que la que utilizará para su hijo. En el tiempo en el que que el mármol cobró forma, la inspiración clásica dominaba en la mente de su autor. Eso explica el sereno dolor de la Virgen (lejano de las dramáticas efusiones góticas) y el gesto tranquilo, reposado, de Cristo, que más que muerto, parece estar dormido. Miguel Ángel explicó que el hermoso rostro de la Virgen no se corresponde con su edad, pero sí que resulta conveniente para representar la virginidad, que es la esencia platónica del personaje. De este modo pudo hacerse de la Virgen el modelo ideal femenino, el no va más de la belleza, al que en breve seguirán cientos de hermosas Madonas.
De entre todas, para mi, la más hermosa de todas las Vírgenes es esta mujer joven de ojos tristes y blandos pechos, esta chica inaccesible, golpeada por un loco y aislada en este reino de men in black. Pobre Virgen delicada. Aunque por su edad debería estar esperando el amor, por ser Piedad y ser madre está mirando a su hijo con un rostro inundado de tristeza. Ella no debería estar al tanto de las cosas de la muerte. Es tan joven todavía... Sin embargo, ella sufre y mueve su mano izquierda de una forma que nos da a entender que se explica, que dialoga con alguien que no vemos... Ese alguien ha de ser el supremo Amor, el Dios que bajó de los cielos para encarnarse en su vientre... Yo la veo e imagino que la Virgen es la misma que la de la Anunciación, la que recibe al Espíritu Santo y la que da la vida a Dios. Y entonces entiendo por fin que la Virgen es siempre la Virgen, que para Miguel Ángel, nunca fue niña ni anciana, que la razón por la que el joven Miguel Ángel hizo una Virgen joven está clara: Para explicar que la Virgen tiene el poder de dar vida, para decirnos que ruega que su hijo resucite y que su triste plegaria es, sobre todo, fecunda.

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