relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Alhambra

El paraíso en la tierra es posible. No hay nada malo en buscar el placer, en satisfacer los sentidos y la mente. Esta sala de palacio está llena de decoración caprichosa, como esos mocárabes de yeso pintado que parecen colgantes azules, rayos de luz de la estrella, horadada de ventanas en su base. La luz se cuela por ellas, y es filtrada por las celosías que juegan con las infinitas fórmulas de la geometría. Hay también estrechas fajas de decoración epigráfica, para añadir la belleza de la palabra a la de la arquitectura. Y hay decoración de ataurique, es decir, con formas vegetales estilizadas, grabada en el yeso y pintada de color.
La fuente que nace aquí produce un rumor agradable a mi oído y me comunica frescura. En verano se agradece. La fuente origina un canal, que se junta en el centro del patio con los otros ríos del paraíso. Son los cuatro ríos del Corán, derramándose por las bocas de los leones. Estamos en el centro circular del patio más hermoso. Un patio rodeado de infinitas columnas brillantes y delgadas, con arcos de medio punto peraltado con alfiz decorado con una doble red de sebka. Hay dos pabellones salientes, para marcar el lugar en donde nacen dos de los ríos del Corán (los otros dos proceden de las habitaciones con bóveda de mocárabes, es decir, de la sala de las dos hermanas y de la de los abencerrajes. Hay también jardines más allá y baños con azulejos brillantes, en esta la parte privada (el harem) del palacio de la Alhambra.
En la parte pública del palacio, está el mexuar, con las salas de los juicios y el patio dorado, y la torre de Comares, con el salón del trono y la sala de la barca. Entre ambos y el harem, el gran patio de los arrayanes. El rey, mi señor, el intérprete de Alá, vive día y noche en este mundo de patios y de habitaciones yuxtapuestas, que se agregan unas a otras, en un laberinto continuo, sin orden ni simetría y sin romper nunca la escala.
En Granada, el palacio de los reyes, al lado de la alcazaba, rodeado por los cubos y las torres del alcázar nazarí, es un paraíso, la imagen sensual del paraíso. La Alhambra.

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