relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Daguerrotipo

Dicen los científicos que los rayos de luz se mueven de forma lineal. La afirmación se demuestra con la cámara oscura que permitía proyectar una imagen real sobre una superficie plana y copiarla. Sólo había un problema. La imagen resultaba invertida. Al parecer, en el barroco, Vermeer utilizó algún tipo de cámara oscura y Velázquez la conocía. Imaginar un procedimiento químico para fijar esta imagen invertida en un soporte físico es lo que dio origen al Daguerrotipo y a la fotografía. Este invento se produjo durante la Restauración, en la Francia del romántico Delacroix, gracias a los experimentos de Niepce que fueron comprados y perfeccionados por Louis Daguerre. Este había sido pintor, escenógrafo e inventor del diorama, antes de colaborar con Niepce y de comprarle los derechos del daguerrotipo, que utilizaba sales de yodo, al principio, sales de plata y vapores de mercurio, al final, para reducir el tiempo de exposición sobre la placa de cobre en la que se fijaba o se revelaba la imagen.
Este daguerrotipo del Boulevard del Temple de París en 1839 tiene fama de ser el primero, el que llevó a su presentación pública Louis Daguerre. Lo más interesante de la imagen es la ausencia de personas. El boulevard parece casi deshabitado, y no porque durante las horas de luz en esa calle no hubiera gente, no. La razón de la ausencia es el movimiento. Los hombres no se quedan quietos y eso impide que aparezcan en una exposición larga. Por excepción, sin embargo, una imagen humana sí aparece. Es el primer retrato fotográfico de la historia. ¿Lo véis? Es el limpiabotas y el cliente. Ahí están en la parte inferior izquierda del daguerrotipo...
Cuando los veo flotar sobre la acera siempre me acuerdo de Alfonso Guerra, el nº 2 del PSOE en la época de Felipe González, que dirigió con mano firme al partido en los años ochenta. Éste, para limitar la discrepancia interna, pronunció esta célebre frase que creo que viene muy a cuento: “El que se mueve no sale en la foto”. Ahora pienso en la razón que le asistía al ingenioso sevillano cuando explicaba el funcionamiento del "da-Guerro-tipo".

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