relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

La Trinidad

Tres y una sillas. Joseph Kosuth. 1965. Museo de Arte Moderno de Nueva York.
En el colegio me intentaron enseñar el dogma de la Santísima Trinidad. Nunca lo pude entender: “Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres personas distintas y un sólo Dios verdadero”. Y yo pienso: “No es posible. O son tres personas o es sólo una”.
Ahora miro esta otra trinidad. En el centro, una silla real, y a su lado, un cartel, con su definición, y una imagen. Son un objeto y su expresión diferente en dos lenguajes. Tres formas de expresar la platónica idea de una silla. A mi modo de ver, la segunda persona, que es el verbo, está representada por el cartel. El Padre, que los precede, está en el objeto central. Sin embargo, la relación entre el Espirítu Santo y la foto me parece forzada y fría. Si Dios padre es una silla el Espíritu Santo ha de ser algo inmaterial. No una imagen con dos dimensiones como vemos a la izquierda. Por eso os propongo otra imagen metafórica: ¿No hubiera quedado mejor representado la paloma de la encarnación y de pentecostés con un concepto? ¿Un concepto que sea silla y no lo sea al mismo tiempo? Una h es una silla en la que nadie se sienta y una letra que no suena. Yo creo que la h es el Espíritu Santo y si no, decidme: ¿Para qué existe una letra que no suena?
h

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