relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Tropo Vero

Inocencio X. Velázquez. 1650. Óleo sobre lienzo. 140 por 120 cm. Galería Doria Panphili. Roma.  
Demasiado verdadero. Así no se debe pintar a un Papa. Es verdad que soy rey y como tal me corresponden los signos del poder, como el trono o la corona, o los gestos de dominio y de ambición que exhibieron los bustos de los emperadores romanos. Sin embargo, también soy la cabeza de la Iglesia, la institución de la púrpura que representa a Cristo en la tierra. Por eso mi rostro habría de tener la mansedumbre y la bondad de los bienaventurados, la dulzura de los santos que aceptan el martirio. Yo ya sé que mi rostro me delata, que, a pesar del nombre que elegí, las comisuras de mis labios denuncian la desconfianza de mi trato y ese genio violento que no puedo reprimir. Usted, Don Diego, debería haber olvidado al hombre para representar al Papa. El arte es el terreno de la belleza, de la idealización. La realidad es deforme y fea... Demasiado verdadero...

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