relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

¿Quién soy yo?





Autorretrato 1669. Rembrandt. 114-94.Kenwood House. London
Autorretrato. 1643. Rembrandt. 72,2-53,3 cm. M Thyssen. Madrid
Lo primero fue el éxito y luego llegó el fracaso. Ahora ya soy mayor. Aunque cada vez pinto mejor y sé más cosas, aún no he aprendido lo más importante. Aún me queda por saber lo que es vivir y quién soy yo. Sí que sé para qué sirvo: Soy pintor. En la penumbra de mis cuadros está escondida mi alma. Es por eso que no dejo de pintarme. Sin embargo, mis cuadros me miran y no entiendo lo que dicen. ¿Quién soy yo? Si me contempláis en mis múltiples retratos, veréis que soy un hombre que mira y que piensa en lo que ve, y veréis que el tiempo me cambia, porque el reloj de la existencia nunca se para. Tal vez al mirarme os deis cuenta de que mi mirada se ha ido llenando de amargura. Es verdad, tuve éxito muy pronto y luego no supe conservarlo. Ahora no tengo dinero, pero sí sabiduría. ¿Lo veís? Mis ojos están llenos de experiencia. Se han llenado de la luz y los colores de la vida, pero sigo sin saber quién soy. Sólo sé que soy pintor, por eso también os enseño los instrumentos que domino: Los pinceles, la paleta y el puntero... Pero eso es sólo una parte, lo que menos importa... Lo importante para un pintor, lo importante para mi, es la forma de mirar, las propiedades internas de mi mirada, esa que os estoy enseñando, una mirada que piensa y que os pregunta por mi. Quisiera saber quien soy. Volvedme a mirar a los ojos y decidme, por favor: ¿Quién soy? ¿Cómo entender mi mirada? ¿Qué pretenden los pinceles y la luz que me ilumina? ¿Acaso tiene mi alma el color de la penumbra?
Autorretrato. 1659. Rembrandt. Oleo sobre lienzo. 52,7-42,7 cm. Galería Nacional de Escocia. Edimburgo.

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