relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

El niño zambo

El niño zambo. Ribera 1642. Óleo sobre lienzo 164× 92 cm. Mº del Louvre. París
Entre Garcilaso y Cervantes yo me quedo con Cervantes. Mi mundo ya está harto de lo artificioso de la belleza ideal y persigue con denuedo la verdad de lo real. Es por eso que he pintado a este niño vagabundo. Lo sitúo frente a un paisaje natural y lo armo de un papel escrito que él seguro que no entiende. El papel certifica que tiene licencia para pedir. Sus únicas pertenencias son los cuatro andrajos que viste, lo que tiene en su cartera y un pequeño bastón. Tiene los pies deformes y para que esto se vea mejor empleo una perspectiva baja, lo que lo hace parecer mucho más grande y me permite rodearlo de la plata de las nubes. Su sonrisa es franca, confiada... Pobre y enfermo, el muchacho conserva intacta la alegría. Tener vida es tener futuro.

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