relatos con arte

Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.

Sin sombras

El dormitorio de Arles (1ª versión).  Vincent Van Gogh. Óleo sobre lienzo. 72 por 90 cm. 1888. Museo V Gogh. Amsterdam.
¿Que qué me parece el cuadro? Pues me parece muy interesante, Vincent. Veo que pintas como un impresionista, aplicando los tubos de colores puros directamente en capas gruesas sobre la superficie del pequeño lienzo. Pero veo también que has dejado de ser impresionista en el sentido de que no copias lo que ves, sino que buscas decir cosas a través de la pintura, como yo. Lo veo así porque prescindes de las sombras, lo cual es una experiencia de simplificación de la realidad que nunca haría un impresionista, porque implica dejar de pintar lo que se ve, aunque sí que modelas los objetos contraponiendo tonos de color delimitados por líneas oscuras. Veo que ambos procedemos de igual forma, porque dibujamos líneas que delimitan los objetos y que encierran campos de color. Además percibo con claridad que intentas expresarte con estos colores, puesto que rellenas los contornos con un contenido diferente al del real. En eso tú y yo nos parecemos, sin embargo en lo demás somos muy distintos. Veo que la manta de la cama es de un rojo tan intenso que centra nuestra mirada y que el azul suave de los muros destaca su presencia. El rojo da mucha viveza al cuadro y el azul del muro permite destacar más al amarillo viviente de las sillas y de la estructura de madera de la cama. Resulta muy interesante esa ambición tuya por remarcar la pincelada, que es muy pastosa, porque tiene mucha materia. Tus toques de pincel siguen un orden, una dirección que parece en el suelo intentar subrayar la profundidad de la habitación, mientras que en la ventana juega a lo contrario. La habitación es muy extraña, por cierto, porque no es común que las paredes no se crucen en ángulo recto ni que el suelo esté inclinado hacia la izquierda, y esto es justamente lo que sucede aquí, en este dormitorio de Arlés. ¡Ah! Vincent, ¿le has enseñado el cuadro a Theo? Dile que has estado conmigo...
Vincent, no seas así... ¡Ya empezamos otra vez a discutir!, ¿Qué te pasa Vincent? ¿Qué te ocurre?

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