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| Esfinge de Gizá. Hacia el 2500 a C. Piedra caliza tallada in situ y sillares. 73 metros de largo por 20 de ancho y 14 de alto. A 20 km de El Cairo. Egipto. |
relatos con arte
Lo que sigue es un intento de utilizar la ficción para motivar el aprendizaje de la Historia de Arte. Lo que sigue son pequeños relatos apócrifos, reflexiones, descripciones, cartas o poemas. Textos inventados siempre, pero inspirados en la historia, para mostrar los sentidos de las obras o adaptarlos a nosotros. En ellos se hace hablar al autor, a un personaje, a un crítico, a un mecenas, a un profesor o a un espectador que nos cuentan sus razones, su manera de ver, su sentimiento o su reflexión ante la imagen plástica. Se intenta llevar a los ojos a un nivel correcto de enfoque (que no pretende ser único o excluyente de otros, pero que sí se pretende interesante) y animar a la lectura de lo que se ve, o lo que es lo mismo, educar la mirada y disfrutar del conocimiento, concediendo al contenido, al fondo de las obras, un papel relevante que en nuestras clases, necesariamente formalistas, se suele marginar.
Ante la esfinge
Pirámides
-Un faraón es un dios - le dijo el más sabio de los sabios- y no puede morirse. No se muere, aunque se muera el hombre que lo contiene. Por eso, su cuerpo será embalsamado y continuará viviendo en el más allá. Lo enterraremos ahí en el desierto, la tierra que el sol domina con sus rayos, y sobre él construiremos una gran pirámide.
-¿Y de dónde sacaremos los rayos para construir la pirámide?
-De las piedras del desierto. Ellas guardan el calor del sol y se tragan los rayos de las tormentas desde el origen del tiempo.
El faraón se quedó mirando reflexivo a la arena del desierto y supo que, finalmente, él también se moriría.

